El GPS: una estafa a los músicos y a la Seguridad Social
Girando Por Salas (GPS): Ocho años, más de 9 millones de euros de dinero público. Sigue promocionando el trabajo autónomo y destruyendo la laboralidad empeñado en liberalizar el sector, mientras defrauda a la Seguridad Social y a la Agencia Tributaria en su implacable recorrido.
Organizada sin representación de los músicos y con la implicación de las muy cuestionadas, y en algún caso defraudadoras – cooperativas de facturar de músicos Associació Musicat y MUS21 ¿Hasta cuándo?
Girando por Salas (GPS) es financiado por el INAEM y el Ministerio de Cultura desde 2010. Desde que la Ministra de Cultura Ángeles Gómez-Sinde les bendijera con 1.500.000 euros
Estatutos de Coordinadora Sindical de Trabajadoras/es Músicos (CST-Músicos)
Van ya catorce años que el INAEM y la famélica Federación Coordinadora del Circuito de Músicas Populares «impulsan» el GPS conocido como Girando por salas, «un Circuito de Músicas Populares concebido para la promoción de las músicas actuales, facilitar a los artistas emergentes un circuito de conciertos y salas más allá de su propia comunidad autónoma y potenciar a la música en directo» como reza en su sitio web y como han demostrado los años, un peligro más allá de la pura palabrería.
El INAEM, como ya sabemos, es una federación compuesta por varias asociaciones profesionales, según un breve apunte de la Plataforma i/C. Estas asociaciones incluyen ACCES, APM, ARC, ARTE, MUSICAT, PROMUSICAE y UFI. En resumen, abarcan salas de conciertos, promotores de música, representantes artísticos catalanes y del resto de España, músicos catalanes y productores fonográficos tanto multinacionales como independientes.
La misma página web también deja claro que el GPS está patrocinado por el Instituto de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) y coordinado por la Federación Coordinadora del Circuito de Músicas Populares. En otras palabras, el Ministerio de Cultura proporciona los fondos, mientras que la patronal y los músicos catalanes los gestionan.
Cabe destacar que esta organización no es una federación, sino una confederación, ya que agrupa asociaciones profesionales de diversa índole que operan en el mismo sector. La falta de atención a los detalles, incluso en el nombre que utilizan, junto con la ausencia total de cualquier otra actividad, revela el verdadero propósito de esta confederación: disimular el gasto público.
Quienes, también son, pero no lo dicen
Desde el mismo acto de apareamiento del circuito en 2010 en las oficinas de ARTE, otras organizaciones vinculadas al GPS han sido las cooperativas MUSICAT y Grupo Mus 21, así como la entidad de gestión colectiva AIE. Esta última financió un ambicioso plan de implantación de cooperativas de músicos, el PNL, concebido y dirigido por la hoy extinta federación de autores y compositores, músicos y artistas ROAIM.
El germen de la estafa de la infracotización y los falsos autónomos, fomentada desde las instituciones
La estafa del GPS consiste en utilizar fondos públicos para promover la idea de que es el trabajador, y no el empleador, quien debe gestionar su alta en la Seguridad Social. Si bien es cierto que la actividad laboral de los músicos se encuentra regulada por el Régimen General de Artistas y que estos son considerados trabajadores por cuenta ajena, la práctica de la estafa del GPS persiste.
La estafa reside en que el INAEM, los medios de comunicación, músicos, profesionales y público perpetúen la ilusión de un circuito real de músicas populares sostenido por salas de conciertos. Esta noción es completamente falsa, ya que son los propios músicos y artistas quienes lo mantienen.
La estafa reside en que estas salas reciben anualmente un regalo de 720.000 euros (en 2010 y 2011, la cantidad fue de 1.500.000 euros cada año) como premio por realizar una actividad que es una auténtica metástasis para el tejido social y laboral de los músicos.
La estafa más cruel es aquella en la que el patrón, disfrazado de agente cultural, desmantela cualquier vocación profesional del trabajador, aniquilando sus derechos laborales a cambio de su ilusión.
La Unión de Sindicatos @FrentePop: La esperanza blanca para la industria musical
Surgida del movimiento 15M y con el apoyo del sector de gráficas de la CNT, la Unión de Sindicatos de Músicos, Intérpretes y Compositoras del Estado Español (@FrentePop) se enfrenta al GPS. Este sindicato, de espíritu asambleario, abarca todo el tejido estructural de la creación y la industria de contenidos, abordando cada agente y problema sin excepción.
@FrentePop actúa como un balón de oxígeno para el anticuado sistema de programación de salas, festivales, editoriales, discográficas y entidades de gestión. Su influencia se extiende incluso a marcas comerciales, ayuntamientos y, como veremos, al propio Ministerio de Cultura.
@FrentePop actúa como un balón de oxígeno para el anticuado sistema de programación de salas, festivales, editoriales, discográficas y entidades de gestión. Su influencia se extiende incluso a marcas comerciales, ayuntamientos y, como veremos, al propio Ministerio de Cultura.
El 27 de junio, @FrentePop declaró que las bases del GPS son ilegales, ya que el promotor debe registrarse en el Régimen Especial de Artistas, lo cual no hace. Las complejas bases del GPS solo asumen que el promotor sea el propio músico, lo que lleva a la aparición de las tristemente célebres cooperativas de trabajo asociado de músicos MUSICAT y GRUPO MUS 21. Estas cooperativas han descargado a los empresarios y salas de cualquier responsabilidad en las altas en la Seguridad Social y, lo que es aún más preocupante, de mantener cualquier relación laboral con los artistas y músicos.
Los representantes de este sindicato, muy activo en redes sociales donde increpan sin descanso a propios y extraños, se muestran «sorprendidos» al mismo tiempo que detallan en un comunicado publicado el 5 de julio la actitud de los representantes del GPS con Eduardo Fernández Palomares, Subdirector General de Música y Danza – INAEM a la cabeza, incluyendo la de desviar balones.
El INAEM continúa, impasible, aferrado a la influencia del lobby de 150 crueles empresarios. El Subdirector General Antonio Garde debería reflexionar y detener la institucionalización de este problema. Catorce años son ya demasiado tiempo.
El autor de esta entrada dirigió la Red de Organizaciones de Autores e Intèrpretes de Música (ROAIM) entre 2004 y 2011 y el Plan de Normalización Laboral (PNL). También coordinó la fundación y desarrollo de las cooperativas Grupo Mus 21 y UMCA-Facturas de Músicos. Fue Vocal del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y de la Música (2009-2010) y participó en la mesa de creación de la Federación Coordinadora del Circuito de Músicas Populares (2009) y del GPS.







