Salas de copas con subvenciones para conciertos

El modelo que INAEM, del Ministerio de Cultura y Deporte, utiliza en el circuito de músicas populares Girando Por Salas (GPS) fue diseñado por las patronales de la música en directo en 2009 para subvencionar la gira de conciertos en salas de copas de nuevos grupos, llamados “emergentes” o “nuevos talentos”, durante el invierno. 

En dicho modelo, solo pueden participar músicos y artistas que cotizan por el régimen de autónomos, bien tengan su propia empresa (autónomos societarios) o no, o que sean representados por una mercantil, es decir una compañía discográfica, oficina de management, etc. Es decir, los mismos que organizan el GPS.

Basta leer las bases para comprobarlo: sólo pueden participar, después de haberse inscrito y ser seleccionados gracias a los votos de amigos y familiares en las redes sociales, los que presenten facturas equivalentes al importe del premio, necesario por otra parte para hacer los 5-7 conciertos a los “que tiene derecho” cada grupo o artista. O sea, que ya sabemos lo que le queda al artista emergido.

Además de la factura, deberán presentar, y de manera previa a dicho concierto, la correspondiente alta en la Seguridad Social. Así como suena. Sí, suena muy mal.

Esto es lo que hace el Ministerio de Cultura desde 2009, el año de la primera edición de GPS. Aunque al principio era peor. 

Las bases de la actual convocatoria han ido cambiando tras la oportuna ingeniería laboral, como respuesta a las históricas denuncias de colectivos de músicos, concretamente ROAIM, Famsis y el sindicato Coordinadora Sindical de Trabajadoras/ Músicos (CST-Músicos).

 

Un modelo copiado y extendido: sólo hay conciertos subvencionados y con autónomos

Girando por salas, Madrid Escena, Veranos en Vivo, Artistas en Ruta, SoundIsidro, Mujeres en vivo, Curtcircuit, Son Estrella, Radar Joven y muchísimos mas que vienen desarrollándose en los últimos 15 años con diferentes ayudas, privadas y públicas siguen este modelo.

Ayudas del Gobierno central, autonómico, provincial, local y marcas de cerveza, preferentemente, se ha dirigido a proyectos cuyo único propósito de sostener económicamente a salas de copas y a empresarios de la hostelería y ocio nocturno.

Y esos proyectos, siempre, han sido con los conciertos de los trabajadores músicos y artistas que tributan en el régimen fiscal de autónomos. Es decir, copian el modelo instituido por el INAEM.

De ahí, que este modelo de circuito de salas ultra subvencionado nunca haya sido un modelo, real y por tanto sostenible, de la música en vivo en nuestro país.

Lamentablemente, olvidamos que las salas de conciertos son locales de copas que encontraron en la realización de conciertos y también en la de sesiones de música electrónica y baile y fiestas, un valor añadido a su servicio de bebidas y comida. 

Las salas de copas incorporan la programación de conciertos (que les pagan otros: instituciones, empresas, público y los propios artistas) como un nueva actividad, pero negándose a asumir las responsabilidades que conlleva.

Tienen locales pero los alquilan, hacen conciertos si se los subvencionan y pagan y todos los músicos y DJ’s de la ciudad de turno que “quieran subirse a su escenario” deberán presentar una factura pues quieren “exponer su proyecto”, no hacer un concierto o una sesión. Este es el modus operandi de las salas de copas.

Finalmente, habría que sumar al asunto de los alquileres el los alquileres encubiertos (taquillas inversas, porcentajes de taquilla, micrófonos abiertos, concursos, etc.), algo que trataremos en otras entradas.

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